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Malvasía Dulce: El Cultivo

EXQUISITA TRADICIÓN

La isla de La Palma es propicia para el cultivo de la vid, dando así vinos tan peculiares como éste, una uva que solo se produce en dos zonas muy concretas y reducidas de la isla; La zona de los Llanos Negros en Fuencaliente, junto a las faldas del Volcán de San Antonio (1697) sobre suelos de cenizas volcánicas y la de Hoyo de Mazo, sobre terrenos acolchados con piedras volcánicas que aquí llamamos empedrados.

LA PLANTA

Las últimas investigaciones sugieren que en Canarias hay dos variedades distintas de esta cepa. La variedad de La Palma es, al tiempo que la más antigua, la que conserva una relación genética más estrecha con sus antepasados griegos. Las cepas de malvasía son extraordinariamente longevas (lo que ayuda a explicar la considerable antigüedad de este cultivo).

Se trata pues de una planta vigorosa de sarmientos fuertes poco ramificados y entrenudos largos.

Sus hojas son de color verde fuerte, tamaño medio y forma pentagonal. Sus racimos largos y de tamaño medio, y sus granos esféricos de color ambar. De estos granos se obtiene un vino dulce único en el mundo y de reconocido nivel internacional.

La uva Malvasía, se caracteriza por su bajo rendimiento, escasez relativa y capacidad para madurar de forma óptima, que la convierte en un fruto especialmente codiciado.

EL CULTIVO

Su viticultura es compleja, pero eficaz y brillante. Los últimos reductos de las parras originales se encuentran a 300 y 500 metros sobre el nivel del mar, y se cultivan unas 10 hectáreas de Malvasía de más de 60 años en la isla.

Dada la topografía tan accidentada en la que se asienta la mayoría del viñedo, la disposición de las superficies de cultivo son irregulares, caracterizándose por pequeñas plantaciones minifundistas de baja densidad.

Su conducción es rastrera, con podas de más de 7 yemas y pocos uveros, ocupando cada parra muchos metros cuadrados sobre unos suelos de lapillo (cenizas volcánicas) que llegan a alcanzar hasta 5 metros de profundidad, donde la planta extiende las raíces para alcanzar un suelo rico en minerales y recorre grandes distancias para captar el agua y mantener la humedad necesaria para su maduración.

LA RECOLECCIÓN

La uva se corta cuando está sobremadurada por los procedimientos tradicionales de la zona (retrasando la recolección o mediante “asoleado” o “vendimia tardía”, es decir, uva que se deja madurar en la cepa hasta que la misma encuentre el grado optimo de madurez,”) combinando la moderna tecnología con las formas tradicionales de elaboración. En muchos casos es necesario dar varias pasadas por la misma parcela para la recolección total de la misma. Un dato curioso, es que al viticultor se le paga aproximadamente el Kg. de esta uva a 5,00 euros, es decir a 831,93 ptas/kg..

Su vendimia tardía logra mostos cuya riqueza en azúcares se halla en torno a los 20º Be y una acidez equilibrada, gracias a la excelente adaptación de esta variedad al clima soleado.
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